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Cómo funcionan las casas de apuestas

Las casas de apuestas se componen de grupos especializados en cada deporte o competición, formados por traders, que evalúan las posibilidades de cada apuesta ofrecida. De ese porcentaje se extrapola una cifra que representa, en nuestro sistema, las mismas probabilidades pero indicando el dinero ofrecido como retorno por cada euro que apostemos. 

Las cuotas de las casas de apuestas

Es el conocido sistema decimal o europeo, pero también existe el fraccionario o inglés, que ofrece las cuotas en forma de fracción; y el sistema americano, donde las cuotas adquieren forma de número positivo o negativo de forma que si el número es negativo, indica la cantidad que se debe apostar para conseguir un beneficio de 100 unidades, mientras que si la cifra es positiva indicará el beneficio potencial ante una apuesta de 100 unidades.

Pero, nosotros, seguiremos con el sistema decimal, mucho más sencillo y habitual en nuestro medio, si bien el fraccionario puede tener ciertas ventajas al indicar directamente el beneficio limpio, sin incluir en la cuota el stake apostado (si apostamos 10€ a cuota @2, realmente ganamos 10€ y no 20, lo que en sistema inglés sería cuota 1).

Aunque, como siempre, tiene truco. Veámoslo con un ejemplo sencillo: el tenis. En este deporte, sólo puede haber victoria del tenista A o victoria del tenista B. La casa de apuestas analiza el evento, calcula las posibilidades y ofrece las siguientes cuotas:

  • Victoria tenista A - @1,5
  • Victoria tenista B - @2,5

Sabiendo cambiar cifras decimales a porcentajes (1/cuota*100), descubrimos que la victoria del Tenista A se estima en un porcentaje del 66,667% mientras que, la victoria del Tenista B, del 40%. Como ya vimos anteriormente, es normal que sume más del 100% porque entra en juego el payout o, mejor dicho, el overround.

Dado que las cuotas expresan probabilidades, cuanto menor será la cuota, mayor será la probabilidad. En otras palabras: “es más fácil” que se dé el evento que se pague a menor cuota (ojo, en una serie de repeticiones de, pongamos, 1000 eventos. No es aplicable ni escalable esta afirmación a partidos individuales de forma contundente).

Así pues, las casas de apuestas saben que es más probable que tengan que pagar las cuotas más bajas, por lo que procuran, con las cuotas no premiadas, cubrir el dinero que el jugador beneficiado obtenga y, pese a todo, seguir ingresando ellos. No corren ningún riesgo pero siguen generando beneficio. 

Esto no sólo es debido a que las cuotas estén bien puestas desde un inicio, sino que se van “moviendo”. Las casas van compensando la entrada de dinero a ciertos eventos modificando las cuotas. Una apuesta sobreapostada para lo que ellos consideran como normal verá cómo disminuye su cuota, aumentándose la inversa.

Así que las bookies no sólo son mejores que nosotros calculando las probabilidades de los eventos, sino que además utilizan la información de los mejores jugadores para corregir los pequeños lapsus que puedan haber tenido, convirtiendo la aventura de ganarles dinero en una empresa mucho más complicada aún.

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