Los 105 puntos en semifinales son un buen recordatorio de por qué no se puede dar por muerto al Real Madrid antes de tiempo. Parece que su juego interior se ha debilitado, parece que el Olympiacos llega como favorito y además juega en Atenas. Pero la final de la Euroliga rara vez se rige por una lógica tan sencilla. El conjunto madrileño será sin duda un rival muy duro para el cuadro heleno. Además, este último arrastra un contexto incómodo: desde la temporada 2016-17, cuando la Euroliga adoptó el formato de liga todos contra todos, el ganador de la liga regular no ha levantado el título ni una sola vez, sin contar la campaña 2019-20, que se canceló.
Olympiacos
El Olympiacos resolvió la semifinal casi sin sufrir. El triunfo ante el Fenerbahçe (79-61) no pareció un arreón puntual, sino la ejecución natural del plan de Georgios Bartzokas: asfixiar en defensa, dominar el rebote y no permitir al rival jugar cómodo en ataque estático. Sasha Vezenkov firmó 16 puntos, Alec Peters añadió 17 y Nikola Milutinov capturó 13 rebotes. Todo salió perfecto. Pero ahí está precisamente la trampa: una victoria así puede llevar fácilmente a pensar que la final también se puede ganar solo a base de físico y de un gran parcial. Contra el Real Madrid esa es una idea peligrosa.
Real Madrid
El Real Madrid ahora no parece un equipo perfecto. Edy Tavares y Alex Len están fuera, así que es lógico que se hable del agujero en la pintura. Pero el cuadro madrileño ya ha demostrado que puede competir también en estas condiciones. Ante el Valencia Basket (105-90) no se refugió en un ritmo lento, sino que aceleró el juego y sacó adelante el partido desde el ataque. El equipo no necesita ser mejor durante toda la noche: para cubrir el hándicap le basta con mantenerse cerca en el marcador y evitar desconexiones largas.
Pronóstico Olympiacos vs Real Madrid
La final no es temporada regular. Aquí ambos equipos suelen ser más cautos en los primeros veinte minutos y hasta para el favorito es difícil abrir una brecha de 10 puntos. El Real Madrid, con Facundo Campazzo, Sergio Llull y Andrés Feliz, sabe mantener el partido igualado hasta el tramo final. En Kaunas 2023, el cuadro blanco ya le arrebató la final al Olympiacos con un solo lanzamiento (79-78), y en semifinales ante el conjunto valenciano volvió a demostrar que puede sobrevivir incluso sin una rotación interior profunda. Contando la prórroga, tenemos dos escenarios que respaldan la apuesta: o bien el conjunto blanco gana, o bien pierde por un margen de hasta ocho puntos. Después de los 105 puntos anotados ante el Valencia Basket, esto ya no es optimismo, sino un colchón razonable sobre la línea.
