Los Storm de Seattle llegan a Arizona con la losa de nueve derrotas seguidas. Nueve. Para un club que hace poco se medía por sus plazas de playoff, esto ya no es un bache, sino una caída libre. Los Mercury de Phoenix reciben al rival sin margen para la compasión: cuatro derrotas consecutivas y la zona baja de la clasificación obligan a las locales a agarrarse a cualquier oportunidad. Los dos equipos están atascados en ataque y la línea de total en 162,5 puntos aquí parece demasiado alta.
Mercury de Phoenix
Ahora los Mercury de Phoenix viven más de los tiros libres y del trabajo en la zona que del tiro limpio. En sus últimos 10 partidos promedian 77,8 puntos, cuatro menos que los 81,8 que firman en la temporada. El ataque se ha vuelto pesado y el tiro exterior a menudo no les mantiene en los partidos. En el duelo directo del 3 de junio (72-68), el conjunto local solo convirtió 3 de 22 triples y aun así ganó gracias a los 21 puntos desde la línea y al trabajo de Natasha Mack cerca del aro. Kahleah Copper asume mucha carga ofensiva, pero por sí sola no acelera el marcador. Esta versión del equipo está más cerca de un 70-68 que de un 95-90.
Storm de Seattle
En los Storm de Seattle el problema es aún más profundo. Nueve derrotas consecutivas no son mala suerte, sino un ataque roto. En sus últimos 10 encuentros se quedan en 76 puntos, por debajo de los ya modestos 77,2 que promedian en la temporada. El 3 de junio se bloquearon por completo: 68 puntos, 9 aciertos de 33 en triples y solo cinco tiros libres en todo el partido. El equipo no genera puntos fáciles, se atasca en ataques estáticos y se cae en los finales apretados. Awa Fam y Natisha Hiedeman aportan todo lo que pueden, pero contra la defensa organizada de las locales no basta.
Pronóstico Mercury de Phoenix vs Storm de Seattle
A largo plazo ambos equipos se mueven en torno a los 77 puntos, una suma que apenas llega a 154 y eso sin ajustar por el ritmo lento de sus enfrentamientos directos. El último duelo se quedó en 140 puntos totales. Triple frío, mucha lucha, posesiones largas y un mínimo de puntos fáciles: justo el tipo de partido que ahoga la anotación. El margen respecto a la línea es de casi nueve puntos y, sin un acierto descomunal desde el perímetro, resulta difícil que este choque se dispare hasta 163.
