La Fiebre de Indiana juega el baloncesto más rápido de la liga: 93,2 puntos por partido, nadie anota más. Por su parte, la Tormenta de Seattle basa su juego en la lucha bajo el aro y, aun así, pierde casi cada encuentro porque su defensa no aguanta el ritmo de las rivales. Un estilo se impone por velocidad, el otro intenta frenar el juego y no lo consigue. Aquí, la cuestión suele no ser quién gana, sino por cuánta diferencia.
Fiebre de Indiana
Un balance de 14 victorias y 10 derrotas y tres jugadoras de nivel All Star. Kelsey Mitchell promedia 22,6 puntos por partido, Caitlin Clark se va a 19,7 puntos y 7,7 asistencias, y Aliyah Boston domina la zona con 17,2 puntos y 8,7 rebotes. El mensaje es sencillo: apagar a una líder no basta, las otras dos responden. Hace cinco días, la franquicia de Indiana pasó por encima de los Ases de Las Vegas con una diferencia de 34 puntos (109-75).
También hay que hacer una matización: el último partido en casa lo perdieron ante las Valquirias del Estado Dorado (75-88), y la estrella del equipo, después de sus problemas de espalda, juega con límite de minutos y está lanzando peor de lo habitual. Pero las visitantes llegaban en una racha de ocho victorias seguidas: un rival de un nivel muy distinto al de hoy.
Tormenta de Seattle
Seis victorias en 26 partidos y último puesto en el Oeste. La racha actual es de tres derrotas, la última ante el Cielo de Chicago (90-95). Fíjense en el marcador: el cuadro de Seattle llegó a los 90 puntos y aun así perdió. El ataque de la plantilla tiene vida, pero no consigue contener el de sus rivales: los oponentes superan una y otra vez la barrera de los 90 puntos.
Dominique Malonga trabaja muy bien en el rebote, con nueve o más capturas en cuatro partidos seguidos. Pero una sola pívot no va a detener las transiciones rápidas de Caitlin Clark y Kelsey Mitchell. La velocidad es precisamente lo que más sufre la defensa de la escuadra de Seattle.
Pronóstico Fiebre de Indiana vs Tormenta de Seattle
El duelo directo de mayo en Indianápolis terminó 89-78, 11 puntos de diferencia, y eso que la escuadra de Indiana todavía no había alcanzado su actual ritmo ofensivo. El guion que se intuye ahora es este: las locales imponen el ritmo desde el salto inicial, el conjunto de Seattle aguanta la primera parte gracias a los rebotes de Dominique Malonga y, tras el descanso, la profundidad de rotación de las de casa rompe el partido y abre una ventaja controlada.
En casa, ante el peor equipo del Oeste y después de una derrota que dolió, motivación y calidad apuntan claramente al mismo lado, por lo que el hándicap amplio a favor del conjunto local tiene valor.