Apuesta para el partido
La selección local llega a la ventana de junio con el cartel de favorita indiscutible, pero Mohamed Ouahbi tiene claro que quiere reservar a sus jugadores clave. Marruecos suele apostar por la posesión del balón, aunque en los amistosos a menudo actúa con un exceso de academicismo. Si el rival se encierra con todo el equipo cerca de su portería, desmontar ese bloque a medio gas será una tarea nada sencilla.
Mohamed Ouahbi, que sustituyó a Walid Regragui al frente del equipo, está experimentando activamente con la alineación. Lo más probable es que Brahim Díaz y Sofyan Amrabat no disputen los 90 minutos completos y jueguen solo una parte para coger ritmo competitivo. Achraf Hakimi ni siquiera aparecerá, ya que acaba de dejarse la piel en la final de la Champions League. La selección local jugará con el esquema favorito de Ouahbi, el 4-2-3-1, pero sin la debida motivación competitiva ese control del balón corre el riesgo de convertirse en una circulación estéril.
La selección de Madagascar ha llegado a Rabat con intenciones exclusivamente defensivas. En sus últimos partidos armó un bloque bajo y compacto con cinco defensas, reduciendo al mínimo los espacios libres. Para ella, este partido contra la mejor selección africana es el gran acontecimiento del año, por lo que la entrega de los jugadores de Romuald Rakotondrabe será máxima.
Nadie va a arriesgar su estado físico antes de la fase de grupos, en la que Marruecos se enfrentará a Brasil, así que la selección local se llevará una victoria rutinaria por pura clase. Madagascar se atrincherará en el área y la favorita aceptará un guion pragmático.