Apuesta para el partido
El Mjällby llega a su estreno en la fase de clasificación de la Champions con una mala racha: no gana desde el 14 de mayo. Siete partidos en el campeonato sueco y un amistoso contra el Copenhague (3-5) son una señal de una crisis que empieza a perfilarse. Por otro lado, el campeón escandinavo solo se quedó sin marcar dos veces en este tramo, incluida la última jornada ante el Västerås (0-0). El Mjällby tiene un bloque bajo bastante sólido: su 3-4-3 le da control en el centro del campo, mientras que las bandas generan ocasiones de forma constante en ataque. Sin embargo, eso no siempre se traduce en goles: en casa contra el Västerås, la superioridad en ocasiones claras fue enorme, con 1,80-0,68 en xG y 16-7 en tiros. Da la sensación de que el equipo de Aksum sabe mantenerlo todo bajo control, pero los problemas de acierto dejan al Mjällby sin victorias.
El Lincoln «despertó de la hibernación» hace dos semanas. El campeón de Gibraltar no competía desde el 25 de abril antes de los duelos contra el Inter Escaldes andorrano (4-2 en el global), y esa falta de ritmo competitivo se notó a simple vista. El equipo de Pavón falló a domicilio: el partido terminó en empate (1-1), pero los Red Imps no merecieron ese resultado (7-31 en tiros). En Suecia, el Lincoln no podrá defender de forma compacta: juega con un 4-3-3 y presta mucha atención a los pases verticales. Ante un rival de primer nivel, la velocidad de sus ataques bajará y la calidad de la plantilla privará al no favorito de cualquier ocasión.
Los Red Imps están más de 10 veces por debajo del Mjällby en valor de mercado: 2,2 millones de euros frente a 25,8. El campeón sueco pondrá fin a su mala racha: tiene que despertar justo ahora. Por suerte, el estado de forma del rival se lo permite.