Apuesta para el partido
El Hajduk volvió a llevarse la plata en Croacia, un techo que se ha vuelto estable para el club desde hace más de 20 años. Sobre el papel, los anfitriones parecen claros favoritos. En casa, en el Poljud, está claro que planean someter a los eslovacos desde el primer minuto, porque por calidad de sus jugadores ahora mismo los clubes están en niveles completamente distintos: por valor estimado de las plantillas la diferencia es de más de tres veces.
El Hajduk ha reunido ahora una línea ofensiva demoledora que la temporada pasada arrasó en el campeonato doméstico. La principal amenaza llega de Mihael Šego, que en su primera campaña con el conjunto de Split firmó 13 goles, y del experimentado Marko Livaja, que aportó 11 tantos. En el centro del campo lo organiza todo el joven estadounidense Rokas Pukštas, que desde la segunda línea añadió otros 10 goles. Con ese tridente tan potente arriba, los blancos en casa se adueñarán del balón desde los primeros segundos y empezarán a abrir metódicamente la defensa del rival.
En comparación, la Žilina parece claramente floja. El conjunto eslovaco emborronó la última liga: solo acabó cuarto y accedió a la Europa League gracias al triunfo en la Copa del país. La preparación veraniega ha sido fallida: los amarillo-verdes no ganaron ni uno solo de sus cuatro amistosos. Firmaron empates muy pobres contra equipos de media tabla checos y polacos, y cayeron sin opciones ante el Dinamo de Kiev (0-2). A diferencia de su rival, el Hajduk no encajó ni un gol en sus tres amistosos y ganó todos los partidos con un global de 6-0. El equipo eslovaco jugará replegado, a la espera.
Con una defensa tan frágil será imposible contener el ataque de los locales, máxime cuando las estadísticas apoyan esta lectura: en casa, el conjunto de Split ganó tres de sus cuatro últimos partidos en competiciones europeas. La apuesta a favor de al menos un hándicap negativo mínimo del Hajduk está justificada.