Stéfanos Tsitsipás llega a Wimbledon como uno de los grandes focos informativos: antes del inicio, el griego anunció la ruptura definitiva e irreversible con su padre Apostolos y pasó a trabajar bajo la tutela de Thomas Perrin y Patrick Mouratoglou. Por una crisis prolongada, el griego cayó al puesto 87 del ranking, con un discreto balance de 19-15 en 2026. Aun así, el impulso emocional dio frutos en la primera ronda: Tsitsipás literalmente barrió de la pista a Hugo Gaston (6-1, 6-4, 6-2). En hierba, Stéfanos presenta un registro útil de 35-28 en su carrera, y su potente derecha y su saque, con la concentración adecuada, pueden dar resultado incluso en las pistas rápidas del All England Club.
El serbio de 39 años ocupa el octavo puesto del ranking mundial y continúa su búsqueda del 25.º título de Grand Slam. En superficie de hierba, Djokovic es un referente reconocido y una leyenda viva (138-26 en su carrera). Esta temporada, Novak dosifica sus cargas con precisión, pero su estreno en Londres resultó tremendamente exigente. En la primera ronda, el tenista chino Yibing Wu llevó al serbio a una maratón de tres horas y cuatro sets (6-4, 5-7, 6-4, 6-4). Por la falta de ritmo competitivo en hierba antes de Wimbledon, el veterano serbio está cometiendo errores no forzados y le cuesta entrar en intercambios largos.
En los duelos directos, Djokovic manda con una ventaja abrumadora: 12-3, aunque el estado físico del serbio de 39 años tras una primera ronda agotadora deja dudas. Tsitsipás, en cambio, ha encontrado un impulso emocional con el cambio de cuerpo técnico, juega más suelto y se lanza al ataque. En hierba, al griego le funcionará el primer saque, lo que le permitirá alargar el partido y arañar al menos un set.