Apuesta para el partido
Este cruce va de diferencia de nivel, y la grada local no la va a borrar. Dimitrov superó al 15.º cabeza de serie, Menšík, y después remató a Berrettini en cinco sets en la pista Central (6-3, 6-4, 3-6, 5-7, 6-3). Hace un año, el búlgaro dominaba por 2-0 en sets ante Sinner en esta misma ronda, hasta que una lesión en el pecho lo frenó. Ahora está sano, con rabia y recuperando lo que le quitaron.
Fery era el número 114 del mundo al inicio del torneo y debuta en la segunda semana de un major. El británico llegó a octavos a base de carácter: contra Bergs pasó cuatro horas y 39 minutos en pista, remontó un 1-2 en sets y cerró el partido solo en el tie-break decisivo. Ni una victoria sin remontada en tres rondas. Ese tenis quema las piernas, y contra Dimitrov ceder los primeros sets es una condena.
En hierba, el búlgaro ya había cogido ritmo antes de Londres: seis victorias en ocho partidos sobre esta superficie. Su plan aquí es clásico: primer saque preciso, revés cortado, intercambios cortos y subidas a la red. Fery no tiene armas contra ese repertorio: ni un saque potente ni un golpe definitivo desde el fondo. Cada peloteo largo castigará las piernas cansadas del británico.
La victoria simple de Dimitrov se paga demasiado baja como para tomarla sola. Rematarla con menos de 4,5 sets eleva la cuota a un 1.85 aprovechable y apenas añade riesgo: al búlgaro le basta con ganar en tres o cuatro sets. Un top fresco contra un debutante exprimido: es un partido de cuatro sets como máximo. Entramos sin dudas.