La tierra batida croata de Umag, en el Torneo de Umag, es un lugar especial para Dušan Lajović, ya que fue aquí donde en 2019 se proclamó campeón. Siete años después, el tenista serbio regresa a unas pistas que conoce perfectamente con la intención de frenar, gracias a su experiencia, al cada vez más competitivo y resistente Luca Van Assche.
El cara a cara entre ambos está igualado 1-1. Es significativo que su único duelo sobre tierra batida (en Parma, en 2022) cayera del lado del serbio, mientras que en pista dura, en la fase previa del US Open 2025, la revancha fue para el jugador francés.
Dušan Lajović
Para el veterano Dušan Lajović, de 36 años, la temporada está siendo bastante estándar: se mueve en torno al 50 % de victorias y derrotas, con un balance de 19-20 en 2026. Sin embargo, infravalorar al balcánico en pistas lentas sería un gran error. A lo largo de su carrera ha disputado 709 partidos sobre tierra batida. Los tropiezos recientes en modestos challengers en Italia no deberían engañar: el de Belgrado siempre prepara el Torneo de Umag con especial atención. Su característico revés a una mano, sobre esta superficie pesada, le permite abrir ángulos de forma que los rivales acaban muy castigados físicamente corriendo desde el fondo de pista.
Luca Van Assche
Luca Van Assche atraviesa una gran racha de juego y, a estas alturas de julio, acumula un registro de 30 victorias y 16 derrotas. Hace poco confirmó su nivel sobre tierra llevándose el título en el challenger de Parma. El joven jugador posee una velocidad de arranque sobresaliente, lee muy bien los ángulos en los ataques del rival y devuelve a juego bolas muy complicadas. Suele ceder deliberadamente la iniciativa, obligando al contrario a atacar desde posiciones incómodas, y se impone en la mayoría de los peloteos largos gracias a su excelente preparación física.
Pronóstico Dušan Lajović vs Luca Van Assche
Pese al excelente momento de forma de Luca Van Assche, en Umag la flexibilidad táctica de Dušan Lajović puede convertirse en un problema muy difícil de resolver para el jugador galo. El francés prefiere jugar a la contra, manteniendo la pelota en juego y esperando el error del rival. Pero el balcánico se siente muy cómodo en el Torneo de Umag: sabe variar el ritmo a la perfección y construir los puntos con mucha inteligencia. No se limitará a golpear contra la defensa de su oponente, sino que, con golpes liftados llenos de efecto y variedad, buscará y encontrará los huecos en su estructura defensiva. Con este contexto, la opción más prudente es apoyar al serbio con un hándicap positivo de juegos.

