¿Wisdom of the Crowd? ¿Seguro?

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Esta semana, no habrá previas. ¿Previa de qué, si a los propios equipos parece interesarles la jornada final? Tampoco voy a hablar sobre que Griezmann al fin hace algo en una final; sería ventajista. No voy a dedicarle palabras a un Fernando José Torres Sanz que, por fin, ha cumplido su sueño de alzar a los cielos cualquier título vestido con los colores de su corazón.  Tampoco voy a utilizarlo para recoger cable de ciertos ataques, como el del Pitu: sigo pensando que es un mentiroso del fútbol más y que su mayor mérito es haber puesto a los buenos en el once. No es momento tampoco para hablar sobre selecciones, listas y prelistas (vaya tela, prelistas de 35 jugadores… ¡así también soy seleccionador yo!). Ya tendremos tiempo para rajar a gusto sobre el Mundial y derivados. Hoy, me apetece hablar del mercado.


El mercado es, en resumidas cuentas, ese ente maravilloso compuesto por toda la gente (salvo tú) que consigue modificar la situación económica en la que vivimos gracias a que mucha gente haya pensado lo mismo previamente. Es aplicable en casi todos los campos de nuestra vida. Reduciéndolo a los dos que nos atañen, las apuestas se rigen por el mercado, el fútbol se rige por el mercado. Suben las cuotas de un equipo porque mucha gente ha metido dinero en contra de ese equipo, un jugador sube de precio porque mucha gente se ha interesado por él. Y ambos están absolutamente equivocados.


No porque más gente piense una cosa significa que ésta sea mejor. Lo de la sabiduría de la multitud o el wisdom of the crowd, no funciona siempre. De hecho, es muy posible que no funcione nunca. Que lo único realmente interesante sea ser más inteligente que la multitud, o simplemente más rápido. La gente, por lo general, imita lo que ve que hacen personas a las que consideran estándares a los que aspirar. Por lo tanto, el wisdom of the crowd no será sino la repetición por parte de mucha gente de una acción que inició otra persona. Conoce a la gente que inicia esas acciones y estarás por delante del resto. En apuestas, es algo más complejo, si bien a todos se nos vienen nombres a la cabeza. En fútbol, es fácil: Monchi.


Pero hay algo bastante más incómodo, complejo y preocupante: la “tontería” de la multitud (the foolishness of the crowd). Warren Buffett, famoso agente de bolsa, ha hablado sobre esto en varias ocasiones. Jordan Belfort, más conocido como “El lobo de Wall Street”, no hacía ni más ni menos que aprovecharse de ésto. Por poner un ejemplo más cercano al mundo del fútbol: Mendes. Capaz de decirte que Fabio Coentrao vale 6 millones de euros. Tela.


Creo que a la gente se le está yendo el tema de las manos. En las apuestas, la moda son las clossing odds. Batir sistemática a las clossing odds no significa absolutamente nada salvo que has previsto el movimiento de la gente y hacia donde se dirigiría el flujo de dinero. No significa que ganes dinero. El famoso ente al que hace referencia ese “crowd” puede estar equivocado. De hecho, suele estarlo. Si no, los datos estadísticos no reflejarían guarismos como que entre el 75 y el 90% de los jugadores son perdedores. Si “the crowd” tuviera siempre la razón, las casas de apuestas habrían dejado de ser un negocio rentable tiempo ha. Llegar antes que ellos no te asegura el éxito.


La realidad es que la gente no tiene razón por el hecho de ser más. Un jugador que apueste 1000€ a una apuesta concreta y que 1000 niñatos apuesten 1€ a la contraria. “Pesan” lo mismo, económicamente hablando. Pero si tuvierais que seguir una de las dos apuestas, estoy seguro de con quién ibais.


No pienso a recurrir a claros errores del mercado en lo que va de temporada porque considero que una vez que pita el inicio el árbitro, todo lo que sucede es una racionalización que lejos queda de la pura estadística y asignación de probabilidades, por lo que si una apuesta sale o no es pura suerte. Pero creo que a todos se nos vienen a la cabeza apuestas que hemos visto subir y subir de cuota y pensar “cómo es posible que la gente esté apostando en contra de esto…”. Seguro que casi tantas como cuando pensábamos “si es que ya sabía yo que…” cuando vemos una cuota caer y caer tras haberle metido.


En el fútbol pasa lo mismo. Jugadores que año tras año abandonan la disciplina de un equipo para incorporarse a otra, todos los años subiendo su caché, todos los años subiendo su cláusula. Algo falla ahí. “Coutinho cuesta 160 millones de euros” es muy diferente a “Coutinho vale 160 millones de euros”. Si consideráis las cifras que se mueven en la actualidad normales, creo que nos espera un futuro muy negro.


Me parece que se nos está yendo a todos la cabeza, vivimos comparándonos con los demás y con la necesidad de ser los primeros siempre. Y si precisamente uno mismo está así, igual era bueno darse cuenta de que él, para los demás, es “the crowd”.