A vueltas con el VAR

Ya van 7 jornadas y todavía seguimos discutiendo por el VAR, que parece que en lugar de eliminar polémica se ha convertido en un elemento más de ésta. Lo último ha sido el comunicado de un club pidiendo que les expliquen bien cómo funciona en lugar de quejarse del arbitraje directamente. Dónde vamos a llegar…


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La afición colchonera ha tenido siempre bastante poco apego por una directiva que pocas veces se ha mojado en temas que el aficionado medio considera importantes. Pocas veces se ha visto que de forma transversal, jugadores, entrenador y directiva vayan todos a una, con un mismo mensaje y en una misma dirección. En las últimas fechas, parece que ha tenido lugar un ligero cambio y sé que las fuerzas parecen aunarse en una dirección: la de encumbrar a uno de los jugadores hacia un lugar al que no pertenece. Quizá para ganar un Balón de Oro ayude más meter goles que las declaraciones de tu presidente. Quizá para ganar un Balón de Oro haya que marcar los penalties que puedas tener en los 90 minutos de partido de una final de UCL. Quizá valga más terminar los mano a mano en un Derbi que andar subiendo fotitos a Instagram vacilando a rivales que luego te ponen en tu sitio. Porque de no borrarse en determinados partidos, Antoñito no tiene ni idea. Pero entre hacer el mongolo en Instagram y rodar películas sobre cómo vacila a dos clubes por el vil metal, el jodido tiene un máster.


Pero el domingo, el Atlético de Madrid nos sorprendía a todos publicando un mensaje institucional en contra de lo que ellos consideraron un arbitraje perjudicial en el partido contra el Real Madrid. Pero, como siempre, le faltó el valor de ir de frente. Tuvieron que hacerlo de forma sibilina diciendo que exigirán una aclaración de cómo funciona el VAR y en qué contextos se aplicará. Francamente patético. Si te quieres quejar de que no han pitado lo que tú consideras un penalti clarísimo, hazlo; pero no des vueltas para hacerlo de forma políticamente correcta, que ya tenemos todos pelos en los huevos.


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Lo cierto es que el arbitraje del Derbi fue bastante bueno. No hay ningún penalti clamoroso sin pitar y ninguna agresión brutal sin sancionar, no hay goles marcados en fuera de juego, ni con la mano, ni tras alguna acción ilegal. No existe polémica real. Sólo la interpretación que, cada uno y desde lo alto de su atalaya sobre la que ondea una bufanda con los colores de su corazón, esgrime y agita delante de la cara de los demás. A ti pudo parecerte penalti de Casemiro. Pero no se puede asegurar de forma unívoca que lo sea. Pudo parecerte roja a Ramos por algún contacto desmedido. Pero no se puede asegurar sin temor a equivocarse que lo sea. Puedes creer que el árbitro tardó mucho en sacarle alguna tarjeta al Atlético. Pero tampoco se puede poner la mano en el fuego por ello.


Lo que sí se puede aseverar sin temor a equivocarse es que, precisamente, el temor fue el principal factor del partido. Temor a fallar. Temor a encajar. Temor a perder. Durante los primeros 45 minutos el Madrid no sabía de qué color vestía Oblak. Pero es que durante los 45 segundos minutos, el Atlético se convirtió en un barco a punto de naufragar sostenido por la benevolencia de un Neptuno que ayudó a sus discípulos para no encallar.


Así que, igual y como recomendación para el futuro, en lugar de mirar tanto a los árbitros habría que mirar por qué Benzemá no rascó bola, por qué Ausencio fue más Ausencio que nunca o por qué desde que salió Ceballos el partido cambió. Por qué Lopeteguí no supo organizar el banquillo de una forma provechosa o por qué Mariano no salió cuando todo el mundo sabía que era el necesitado. También habría que mirar por qué Costa lleva tanto sin marcar un gol, por qué Griezmann falla todo lo que tiene, por qué Saúl estuvo más metido a acciones defensivas que a generar en ataque o por qué el Cholo quita a Rodri, el mejor del equipo, cuando más necesitaba el Atlético de ese ancla que cierre espacios y saque la pelota de forma ordenadita.


Pero, como siempre, andaremos a vueltas con el VAR intentando escurrir el bulto y que no se vean las carencias del equipo de cada uno. Es más fácil echar balones fuera que asumir los errores propios. Veremos cómo contesta Velasco Carballo al comunicado del Atlético…