Apuesta para el partido
El primer duelo de esta eliminatoria en Tiráspol acabó con un anodino 0-0, pero dejó una idea clara de los planes de juego. El más modesto Aluminij planteó de inicio una defensa muy replegada y renunció al contragolpe para conservar un marcador aceptable. El club esloveno cedió deliberadamente el balón y se centró en destruir los ataques posicionales del rival. En el partido de vuelta en el estadio Ljudski vrt de Maribor, es poco probable que el cuerpo técnico local cambie de forma brusca sus prioridades, ya que cualquier zona descubierta ante un rival que contraataca puede resultar fatal.
El Sheriff moldavo tuvo en el partido de casa un dominio territorial absoluto, que tras el descanso alcanzó los dos tercios, pero no logró derribar el muro defensivo del Aluminij. El equipo de Tiráspol realizó 24 disparos y utilizó mucho las bandas, pero le lastraron su pobre efectividad (solo cinco tiros a puerta) y la falta de creatividad en la fase final de la elaboración. Aun así, entre los partidos europeos, los amarillo y negro disputaron un encuentro brillante en el campeonato nacional, donde derrotaron al Zimbru de Chisináu por 4-2. Esa victoria ayudó al conjunto de Tiráspol a recuperar la confianza en su potencial ofensivo.
Las cuotas para el tiempo reglamentario del partido de vuelta parecen bastante equilibradas, pero de cara al pase a la siguiente ronda el favorito sigue siendo el club moldavo, más experimentado. Su cuota es aproximadamente dos veces más baja. Los eslovenos intentarán jugar en casa con algo más de valentía, apoyándose en las acciones a balón parado y en el respaldo de la grada. Al mismo tiempo, la trayectoria europea de los visitantes les obliga a actuar desde una posición de fuerza y a tomar la iniciativa desde los primeros minutos para despejar cualquier duda antes de una posible lotería.
El carácter prudente del primer partido y el alto precio del error obligarán a ambos equipos a prestar la máxima atención a la seguridad de su propia portería. Lo más probable es que volvamos a ver un fútbol espeso, con mucha batalla táctica en el centro del campo, donde todo lo decidirá un disparo certero. En este contexto, la apuesta por una producción goleadora moderada parece una elección lógica.