Pasado el Mundial, toca reflexionar

Después de dejar enfriar bien lo sucedido en Rusia durante este mes, debemos sentarnos a analizar desde un punto de vista futbolístico qué ha supuesto el Mundial. Podemos estar en contra de que Francia haya ganado, que fuera todo el planeta fútbol con Croacia, pero lo cierto es que quien alza esa estatuilla no lo hace de forma inmerecida. ¿El estilo gustaba menos? Dentro de 20 años nadie se acordará de cómo jugaban, solo que en Julio de 2018 Francia se grabó la segunda estrella en el pecho. Así que el apartado emocional lo cerramos y lo dejamos aparcado aquí para no hurgar más en él.


5b4f122858268_1531908648.jpg


Futbolísticamente, toca disentir ampliamente de la tontería tantas veces repetida las últimas 2 semanas de Mundial. “Guardiola tiene mucha influencia en este Mundial”. ¿Por dónde? Precisamente los equipos que han “triunfado” en este Mundial han jugado como los equipos que juegan contra Guardiola: te doy la pelota, sóbala lo que te dé la gana que yo, con mi sólida defensa y mis contragolpes eléctricos, te voy a dejar seco. Francia, Inglaterra, Uruguay, Brasil, Suecia, Rusia,… Incluso Bélgica, que en ocasiones pecó de exceso de toque estéril, sus buenos momentos los ha vivido jugando a la contra. La realidad es que los dos grandes impulsores del fútbol del Mundial son dos tipos poco queridos por las aficiones rivales: Mourinho y Simeone.


Y no lo son ya sólo por los jugadores de sus equipos que han hecho un grandísimo Mundial, como son Pogba, Lukaku, Rashford (los ratitos que le han dejado jugar fue siempre el mejor inglés sobre el césped), Lingard, Ashley, Lindelof… Del United casi que el único que fue un fracaso fue David De Gea. Mourinho ha aportado una serie de jugadores claves y determinantes en sus equipos que han conseguido alcanzar, al menos 5 de ellos, las semis. El Cholo por su parte aportó a Griezmann, Lucas, Vrsaljko, Godín, Giménez, Filipe y los españoles que todos sabemos, pero cuyo papel fue bastante más mediocre. Nadie duda de que gente como Griezmann, Lucas o Vrslajko han sido los mejores en sus respectivas demarcaciones y que los tres estarían en un once ideal popular donde podrían incluso colarse Godín o Giménez si no nos dejamos llevar por el frenesí de querer colar jugadores del equipo ganador en dicha alineación.


Pero ya no es solo los jugadores que aportan, porque Guardiola aportó a Kompany, Stones, Walker, KDB, Fernandinho, Sterling, Agüero y GJ, que bastantes son, pero realmente el papel de todos estos, salvo el del belga blanquito y con cara de guiri en Mallorca, ha sido poco relevante en el juego de sus equipos. No han sido los mejores de sus combinados y no es simplemente que su representación hombre por hombre haya sido inferior, es que estilísticamente no se ha visto nada del guardiolismo en los equipos que han “triunfado”. Ni la propia Croacia, que sí que gusta de un toque del balón mayor al de la media, hicieron su mejor fútbol al toque. Las contras y la velocidad han sido un elemento común de casi todos los equipos y se ha visto como con balones largos y rápidos de Modric y Rakitic hacían mucho más daño que aglutinar 6 o 7 jugadores en campo rival. Las galopadas de Rebic o Perisic hasta línea de meta para colgar un balón antes de que se pierda por un extremo del terreno de juego no parecen el mejor representante del fútbol de Guardiola.


Pero, ¿y por qué la gente se empeña en decir que es cosa de Guardiola cuando hay gente como Pochettino que ha tenido una incidencia superior y más directa? Pues ahí ya podemos hacernos las pajas mentales que queramos. La realidad es que Guardiola ha tenido la misma influencia en este Mundial que Messi, Cristiano o toda la selección Alemana junta. De hecho, Guardiola y Sané han influido lo mismo en este Mundial. Pero sigamos vanagloriando al inventor del fútbol, buscando cualquier excusa para atribuirle méritos que no le corresponden. La única realidad es que el fútbol rácano y efectivista es el que triunfa en el mundo ahora mismo y los equipos se van a pasar 4 años intentando imitar el juego francés.