International Champions Cup análisis - Internacional Champions Heist

Antes, en verano, los torneos eran torneos de verdad. Ganar un Carranza, un Teresa Herrera, un Villa de Gijón, un Gamper, un Colombino, un Santiago Bernabéu o cualquiera el estilo daba prestigio. Eran torneos de cierta relevancia, que servían para prepararse de cara a la temporada que estaba a punto de comenzar. Ahora, la cosa es diferente.


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Juntamos en diferentes puntos del Mundo a los mejores clubes europeos con el fin de enfrentarlos como si de una UCL se tratase, con la gran diferencia de que sus plantillas se componen de jugadores del filial o reservas poco habituales, porque los buenos siguen de vacaciones. Y más en un año de Mundial como el que está siendo. Ves un PSG-Atlético de Madrid y bien podría ser el Rayo Majadahonda, con todos los respetos. Partidos en Estados Unidos entre Madrid y United donde, con suerte, 10 de los 22 titulares lo serán en las temporadas regulares. El Barsa se mide a la Roma, casi el único equipo dispuesto a dignificar la competición, y lo hace con Munir de titular. Esto ya te dice bastante.


Lo mejor de todo es que hay gente que se dedica a analizar y extraer conclusiones de estas pachangas de verano hechas con el único propósito de levantarse la morterada que justifique un viaje de unas 10 horas de avión. Que si el estilo de un jugador X que acaba de llegar es impresionante, que si qué golazo, que si qué bien pinta el equipo Y, que si cómo se nota el cambio en no sé qué posición…. Vamos a ser serios, señores: los futbolistas éstos torneos los juegan andando y sin ganas, están de vacaciones en un país que puede resultarles nuevo y están más de fiesta que de pretemporada. Son partidos que no te sirven ni para coger el sueño. Y hay filósofos del fútbol encumbrando a ciertos mindundis como si fueran Maradona.


El problema real no es que éstas tonterías de torneos veraniegos no permitan ver el estado real de un equipo, el problema es que la propaganda y el querer sacar rédito de cualquier situación se está adueñando del fútbol serio. La Supercopa de España en Tánger en un campo de mierda y a más de 1.000 km de distancia de la ciudad de uno de los equipos. ¿Aficionados? ¿Qué son eso?


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Añadiendo la deslocalización de los partidos puntuales a la ya consabida elección de horarios, proceso por el cual un partido en Sevilla se jugará a las 20:15 en pleno agosto pudiéndose jugar a las 22:15 el mismo día, nos vamos directamente a la mierda. El fútbol hace tiempo que dejó de ser 100% deporte y se ha convertido en deporte y negocio, a partes iguales si queremos ser optimistas.


Así que mi consejo es que dejéis la tele apagadita, os bajéis al bar de la playa a tomaros unos buenos copazos, cócteles o jarras heladas de cerveza, y paséis del fútbol unos cuantos días. El fin de semana que viene ya tenemos competición oficial aunque sea un poco show y venga con polémica de serie, pero es lo que tenemos. Es nuestro fútbol. Y, al menos, veremos titulares.