Ser o no ser

Hoy podría dedicar mi espacio semanal que ésta web me ofrece para hablar sobre la UCL, su final y mi visión de la misma, pero no considero que mis palabras pudieran aportar nada a las toneladas de bytes empleados en los múltiples análisis que tantísima gente ha realizado ya. Podría hablar de lo que ha sucedido hoy por la mañana y la frustración que siento por la enésima piedra en el camino, pero sería una pataleta de niño pequeño. Hoy, quiero poner en valor la figura del tipster.

5d25ee0cd2671_1562766860.png

Un tipster es una persona normal y corriente, sin bolas mágicas, ni poderes ni tentáculos inmiscuyéndose en todos los vestuarios. Un tipster es una persona que pasa muchas horas con el culo pegado a un asiento viendo un deporte, libreta en mano, fijándose poco en el partido y tratando de ver más allá. Yo puedo hablar del fútbol español y desde una posición de absoluta humildad, porque esta ha sido mi segunda temporada pronosticando y mi voz no tiene el peso de otras, pero sé que otros pronosticadores (de NBA, tenis, otras ligas o el deporte que sea) pasan por lo mismo que paso yo.

Hagamos números: 380 partidos de Liga española, 125 partidos de UEFA Champions League, 205 partidos de UEFA Europa League, 95 partidos de Copa, más de 200 partidos de selecciones nacionales, 3 de Supercopas entre la europea y la española y 2 del Mundialito (estoy loco, pero no para verme un Gremio-Pachuca). Más de 1000 partidos vistos y analizados en una temporada en la que no sólo ves esto, andas con un ojo en Segunda División para poder hacerte una idea de los 3 próximos equipos en Primera el año que viene. Tampoco te pierdes según qué partidos de Inglaterra, Alemania, Italia o Francia porque sus equipos participan en las competiciones europeas. Podemos dejarlo en que, de media, podemos tragarnos 1500 partidos en un año. Muchos se ven en tiempo real, es imposible verlos todos durante 90 minutos porque nos iríamos a los casi 100 días seguidos, sin dormir, viendo fútbol. Solo viendo fútbol. Sin hacer otra cosa. Así que muchas veces los ves al cuádruple de velocidad o mediante resúmenes extensos.

thumb_5b083881da092_1527265409.jpg

Además, lees. Lees mucho. Lees todo lo que puedes. Desde panfletos oportunistas hasta artículos de fans. Porque necesitas información. Porque si te tiras a la piscina creyéndote que por saberte la alineación tipo de cada equipo lo tienes hecho, lo más probable es que no encuentres agua en tu camino y acabes con la cara estampada en las baldosas del fondo. Decenas de webs se almacenan en las carpetas de los marcadores de tu navegador, siempre pendiente del dato clave que te haga inclinarte por una opción u otra, siempre pendiente de conseguir recabar la mayor cantidad de información posible. Y, sin embargo, nunca es suficiente.

Pero de todas formas, te aventuras. Empiezas a subir picks con mayor o menor humildad. Lo haces porque llevas unos meses (en el mejor de los casos) sacando un beneficio y te crees imbatible. Te crees el puto amo. Y al final, te la pegas. Porque es inevitable. Porque no controlas el partido ni lo que sucede en él. Porque todo lo que haces son cálculos, estimaciones, aproximaciones. Porque, por mucho que sepas, que la pelotita entre o no es cuestión de suerte.

thumb_5b0839fa5ac5d_1527265786.jpg

Es una de las realidades que la inmensa mayoría de tipsters no quiere aceptar: la suerte juega un importantísimo papel en nuestras vidas. Puedes tener perfectamente analizado un partido, tener incluso información de primera mano Dios sabrá cómo la hayas conseguido, saberte todas las alternativas que, si el delantero tiene un mal día, o el portero está a uvas, o si alguien se tropieza cuando menos conviene… no vas a comerte ni los mocos. Porque el fútbol, es eso. Aprovechar los errores del rival. Así que tus resultados dependerán en cierta medida de que la suerte te sonría en los momentos clave.

Si sigues subiendo picks es porque en tus primeros 50 pronósticos ha sacado beneficio. La inmensa mayoría que ha empezado y se ha cebado a rojos en un principio ha abandonado sin ver que esto es una carrera de fondo, de años, de miles de picks. Seguramente nos hayamos perdido un buen par de decenas de grandísimos pronosticadores que, simplemente, han empezado con mal pie y no han tenido la constancia de seguir. 1 mes rojo no significa nada. 1 año rojo no significa nada. Perder el 20% de tu bank es una posibilidad que existe y que debes asumir. Pero entra en juego uno de los factores más importantes en la vida de un tipster: la presión social.

Por suerte, a mí nadie me ha dicho lo malo que soy tras un fallo. Podría mentar a un buen puñado de acérrimos seguidores que por lo que sea me han cogido cariño y, cuando peor he estado, siempre han sacado un momento para dedicarme 4 palabras de ánimo. Pero sí que he visto a muchos compañeros de fatigas recibir toneladas de mensajes ofensivos, insultantes, desprestigiándoles. Se espera de ti que seas infalible, que aciertes todo, que nunca pierdas dinero. En cuanto la realidad entra a jugar su papel, la gente paga sus frustraciones contra ti. La mejor forma de apoyar la confianza de la persona en la que depositas tu dinero debe ser mediante el insulto fácil, por lo visto.

Y, sin embargo, te levantas. Consigues aislar fuera de tu cabeza el peso de la responsabilidad de que un desconocido se juegue su dinero a lo que tú le dices, consigues olvidarte de los números que lleves en la temporada, consigues dejar de pensar si tienes x unidades que remontar o el dinero que puedas haber perdido. Consigues analizar de forma objetiva un partido. Y otro. Y otro. Así desde Agosto a Mayo. Y la postemporada, que este año hay Mundial. Y si no, Eurocopa. Y si no, tranquilo, que alguna cosa se inventan. Al final, descansas de Julio a Agosto porque, obviamente, empiezan las Supercopas y, dos semanas después, LaLiga. Te tiras 11 meses trabajando, compartiendo tu trabajo y lo que recibes son palos en cuanto fallas dos picks seguidos.

Mucha gente piensa que ser tipster es fácil. Creo que la experiencia de mis 2 temporadas pronosticando me permite dudar del criterio de la gente que opina de ésta forma. Y de los que critican el trabajo del que comparte de forma desinteresada. Y del que siempre encuentra alguna tara en un argumento. Y del que siempre te dice “es que está a mejor cuota nosedonde”.

Podría seguir escribiendo, pero me va a quedar demasiado largo, así que mejor lo dejamos aquí y en próximas entregas continúo detallándoos los entresijos de una de las profesiones menos valoradas de internet.