Amaños

Durante esta última semana, las apuestas han vuelto a salir a la palestra informativa a nivel nacional. Y, como suele ser habitual, la han estado cagando.

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Se han inventado una bonita historia en la que la gente, normalmente hackers rusos o de algún país del Este, apuestan a cuántos saques de banda habrá en 2ºB española, si algún jugador se irá al baño en mitad del partido o cosas así. Como podemos comprobar, ni idea del tema. Pero estas patrañas no se quedan aquí, sino que encima contactan con la peor morralla del mundillo bajo el pretexto de que son los pronosticadores más seguidos de Europa. Terrible todo.

Sin embargo, entre tanta paja, a veces, en ocasiones, se puede sacar alguna conclusión interesante. Conclusiones como que se está investigando una posible trama que sacase provecho de las apuestas deportivas en encuentros de Primera y Segunda División. Pero, ¿sabemos realmente a qué se refieren con “amañar partidos”?

Pues no. No lo sabemos ni, seguramente, lleguemos a saberlo nunca. Existen tantas maneras de sacar provecho de las apuestas deportivas que es prácticamente imposible demostrar nada. No hay que meterse un gol en propia, provocar una expulsión ni absolutamente nada tan cantoso. Que un defensa despeje dos o tres balones poco peligrosos colgados al área a córner buscando un buen over y, ale, solucionado. O, si no, otro ejemplo algo más flagrante; tanto, que hasta la propia UEFA se mete de oficio: ¿no es amañar cuando un futbolista fuerza una tarjeta amarilla? A esas cosas se pueden apostar…

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Ahora bien, se está hablando de partidos investigados donde, supuestamente, un equipo se ha “dejado” vencer. Podría sonarnos a cosas que sucedan en Serbia o Croacia con filiales de un equipo disputando la misma categoría que el club principal. Sin embargo, eso quieren hacernos creer que sucede en España y, nada menos, en Primera División. Se investiga el partido entre Real Valladolid y Valencia, donde los visitantes ganaron 0-2. Unos visitantes que se estaban jugando entrar en UCL contra un Valladolid que se había salvado el fin de semana anterior y que llevaban 4 días de fiesta porque a los jugadores se les había dado descanso. Amaños, dicen.

Hablan también del Huesca 2 – 6 Valencia, partido que certificó el descenso del club oscense. Partido bochornoso de los locales donde la defensa parecía un pelele y no eran capaces de trenzar ni una sola jugada o, en otras palabras, algo bastante en la tónica general del Huesca durante toda la temporada cuando se veía superado en intensidad. Pero lo investigan igualmente…

También el siguiente partido del Huesca, el 2-1 que se vio en su duelo contra el Real Betis, partido que se alarga hasta el 98 por dos acciones de VAR de especial duración y que se resolvió con un golazo de Joaquín en el último minuto. Pero que alguna mente pensante cree que se amañó ese partido.

Obviamente, entre los que hablan de amañar saques de banda en 2ºB y los que creen que el 0-2 el Valencia en el José Zorrilla fue fruto de un amaño, hay verdades o, al menos, medias verdades. Que un jugador pase un verano a cuerpo de rey en una isla dedicada al turismo de lujo sin gastar ni un solo céntimo de su propia cuenta bancaria, sospechoso es…

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Sin embargo, cada vez que hablen de amaños y apuestas en los medios generalistas, hay que tener dos cosas claras: no tienen ni puñetera idea y las informaciones que se den serán, como poco, de mala calidad. Sólo el tiempo y lo que la Justicia sea capaz de determinar será lo importante.

Mientras tanto, ahorrémonos difamar sobre unos y otros, esperemos a ver qué sucede y no hagamos juicios de valor, porque luego pasa con esto como con el dopaje en ciertos deportes y hay que pedirle perdón a la gente por haber pasado 2 años llamando “dopado” a un señor como Samu Sánchez, nada menos que todo un Oro Olímpico.