¿Será el año del Liverpool?

Tras ocho jornadas el Liverpool suma 24 puntos. Ha ganado todos y cada uno de los partidos disputados en la Premier League y es líder destacado con todo merecimiento. Aventaja en ocho puntos a su gran rival por el título: el Manchester City. Los de Guardiola perdían contra todo pronóstico ante su público y ven cómo se les complica el objetivo de revalidar el título liguero. 

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Un trofeo que el Liverpool no levanta desde el año 1990, antes de que la competición de la regularidad pasara a denominarse Premier League. Con la nueva nomenclatura el conjunto más laureado de Inglaterra no ha ganado la liga. Demasiado tiempo. Si lo logra esta temporada serán tres décadas las que la afición de Anfield habrá tenido que esperar.

El año pasado ya se quedó a las puertas. Con 97 puntos, solo se vio superado por los 98 cosechados por el City, convirtiéndose en el subcampeón con mayor puntuación de la historia. La tendencia desde que Jürgen Klopp llegó al banquillo ‘red’ en octubre de 2015 ha sido ascendente temporada tras temporada y esta puede ser la definitiva en la conquista de la Premier League. 

Aquel curso 2015/2016 el técnico alemán no consiguió meter al Liverpool en competiciones europeas. Aunque a punto estuvo, puesto que llegó a la final de la Europa League que perdió ante el Sevilla. De haber ganado la segunda competición continental hubiera jugado en la 2016/2017 en la máxima. Pero no fue así, y en su primera temporada completa se pudo centrar en los torneos domésticos. 

De este modo, logró clasificarse en cuarta posición y en la 2017/2018 volvía a la máxima competición continental. A pesar de vender a su estrella Coutinho en enero de 2018 al FC Barcelona, en la Premier League repitió cuarto puesto y jugó la final de la Champions League en Kiev ante el Real Madrid, que venía de ganar las dos últimas. A pesar de competir dignamente, los errores de Karius privaron al Liverpool de su sexta orejona y a Jürgen Klopp de su primer título europeo. Tercera final que disputaba y tercera que perdía. 

Pero en el caso del técnico alemán la cuarta fue a la vencida. Y contra todo pronóstico. Tras caer por 3-0 en el Camp Nou en la ida de las semifinales y no poder contar ni con Salah ni con Firminho en la vuelta, los ‘reds’ remontaron ante el Barça de Messi, Coutinho y compañía para volver a plantarse en la final de la Champions después de una mágica noche en Anfield. 

En el partido decisivo esperaba el Tottenham. Los de Klopp llegaban tras quedarse en la orilla en su intento de conquistar la Premier. Podría pensarse que el guion lo había escrito alguien con pensamiento avieso. Pero no. El Liverpool fue superior desde el comienzo del encuentro y en el Wanda Metropolitano alzó al cielo de Madrid su sexta orejona. 

De este modo, el gran reto de esta temporada es ganar la Premier. El comienzo ha sido espectacular, inmejorable. El sábado el Liverpool recibía la visita del Leicester, que también está cuajando un gran inicio de curso bajo la batuta de Brendan Rodgers. La empresa era complicada, y así se vio durante los 96 minutos que duró la contienda.

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Tras un comienzo de partido donde los visitantes lograron contener las embestidas locales, Mané aprovechó el error de Evans al tratar de cortar un envío largo de Milner para superar a Schmeichel y adelantar al Liverpool al borde del descanso. El segundo tiempo el Leicester tuvo que estirar las líneas y Brendan Rogers dio entrada a Ayoze Pérez en lugar de Praet. De este modo, el español se situó junto a Vardy y los visitantes pasaron a jugar con dos delanteros y Madisson por detrás. 

Precisamente Madisson, en el minuto 80, logró el gol que empataba el partido y que premiaba el atrevimiento visitante. En ese momento, el técnico escocés del Leicester retiró al goleador para dar entrada al mediocentro defensivo Choudhury con el objetivo de ser el primer equipo en puntuar ante el líder. Además, en Anfield. 

Pero en el templo ‘red’ los encuentros no terminan hasta el pitido inicial y, en el descuento, un error defensivo de Albrighton echó por tierra todo el buen hacer del Leicester. Tras una buena recuperación, en lugar de despejar el centrocampista visitante se hizo un lío, Mané le robó la cartera y le sacó un inocente como claro penalti. Milner no falló y Jürgen Klopp y todo Anfleid estallaron de júbilo sabiendo que las ligas se sustentan en victorias como esta. ¿Será el año del Liverpool?