Sebastiano Esposito se hace un hueco en el Inter

La jornada de Champions League de esta semana ha traído la primera victoria del Inter en esta temporada sobre un Dortmund muy mermado por 2-0. Un gran gol de Lautaro tras un fantástico pase vertical de De Vrij y un tanto al contragolpe de Candreva sirvieron para demostrar de nuevo que la escuadra de Antonio Conte tiene unos mecanismos de juego que funcionan. El equipo tiene muy claros los automatismos que tiene que realizar y en ese contexto los futbolistas logran crecer de forma notable.

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Más allá de la victoria y de las buenas sensaciones que permiten a los ‘nerazzurri’ a estar en plena lucha para clasificar a octavos, lo que queda para los seguidores es la identidad que tiene el conjunto. Esa carrera en la celebración del gol decisivo y el compromiso de cada uno de los jugadores en el campo excitan a los ‘tifosi’ y hacen olvidar la derrota contra la Juve. El técnico de Lecce ha logrado hacer de Sensi el nuevo fenómeno del centro del campo que todos hablan en Europa, pero en estas semanas que está lesionado empieza a mostrarse sin complejos Nicoló Barella. El ex del Cagliari ha tomado las riendas del medio junto a Brozovic excelso y esto sirve para dominar a los rivales. Pero esta característica de hacer mejorar a sus chicos no es exclusiva para los jóvenes, y si no basta ver a Candreva. El extremo estaba gafado con el gol el año pasado y ahora vuelve a ser determinante como en su mejor etapa en la Lazio. Por no hablar de Lautaro que está creciendo de una forma formidable. 

Y el último llegar ha sido un chavalillo que en pretemporada ya mostró varias cosas. Se trata de Sebastiano Esposito. Un delantero que ha encontrado sitio en el primer equipo gracias a la lesión de gravedad de Alexis Sánchez. El atacante ha renunciado a acudir al Mundial sub17 en Brasil que se disputará en noviembre porque Conte le ha prometido espacio junto a Lautaro y Lukaku. Y Antonio es un hombre de palabra: primer partido de Champions y más de media hora en su debut en la máxima competición continental. Este joven futbolista nacido en el año 2002 creo peligro desde el primer momento y de hecho forzó un penalti que acabó fallando Lautaro. Describir en pocas palabras a este fenómeno es fácil: rematador, explosivo e inteligente atacando el espacio. En algunos momentos recuerda a Icardi, sobre todo porque tiene detalles técnicos de gran calidad.

 No estaba escrito que ‘Seb’ lo hiciese así de bien en su debut con el primer equipo y si hay una clave que todos destacan es la mentalidad de cómo lo hizo. Su técnica es muy buena, basta ver el control que realizó que algunos comparan al de el mejor Cassano, pero de lo que más orgulloso estará su entrenador es de cómo se ha insertado en la forma de competir de este Inter. Esa forma de presionar, de luchar cada balón arriba y de buscar un hueco para castigar a sus rivales ha enamorado a la afición de San Siro. Hay quién piensa ya que es un ‘elegido’ pero habrá que tener paciencia, eso si, si un chaval de 2002 ha sido capaz de debutar así se puede soñar en que puede acabar siendo un pedazo de delantero.