Final de Copa del Rey 2018

thumb_5adb66a58f684_1524328101.jpgEl partido de esta noche no es un partido más. Es una final. Y, las finales, no se juegan. Se ganan. De eso sabe bastante un Sevilla que ha reinado con puño de hierro por la Champions League Naranja los últimos años, desde que precisamente el equipo que hoy les cede escenario decidiera irse a jugar con los niños grandes.



Montella presentará batalla con un once que podría repetir cualquiera que haya visto partido y medio de su Sevilla, porque desde que llegó no ha terminado de entender el concepto “rotaciones”. Su equipo se ha compuesto estos meses por 14 jugadores, incluyendo 2 porteros, y de esa burra no se ha bajado. Es muy posible que veamos un equipo que solo se sostenga por la moral de verse por delante en el marcador, pues físicamente ha dado numerosas pruebas de debilidad pasada la hora de encuentro. Por el bien del espectáculo, esperemos que les haya dado bien de batidos y ginseng para llegar algo más holgados al partido más importante de la temporada.



Se espera un once totalmente titular en el Sevilla, con dudas en el lateral derecho, si bien parece coto privado de Jesús Navas, y en la delantera, donde pese a que cualquiera de los dos puntas que tiene el Sevilla sea incapaz de ponerse la bota derecha en el pie derecho y la bota izquierda en el pie izquierdo, tienen el sitio asegurado y sólo se pelean entre ellos.



En frente, el Rey De Copas. Un Barcelona intratable esta temporada hasta que la Roma se les ha plantado enfrente. Eso sí, a ver quién les tose en Liga. Sus principales credenciales este año son un Messi que hace lo que quiere, y cada día quiere una cosa diferente (jugar, marcar, reservarse para el Mundial, asistir,…), un Ter Stegen que de normal parece un muro infranqueable pero cuidado no le piten un penalti en contra, y muchos millones en el banquillo. Eso sí, un tal Valverde que está por ahí que parece que no hace nada es el pegamento perfecto para un equipo roto por momentos.



Todos disponibles para el técnico extremeño que podría ofrecernos un once titularísimo en el Barcelona. Ese once que todos sabemos y del que pronto empezaremos a echar de menos ciertas caritas. Caritas como la de un tal Andrés Iniesta. Un Andrés Iniesta que jugará su última final con el Barcelona. Un Andrés Iniesta que pone rumbo al fútbol chino. Un Andrés Iniesta que debería tener una calle en cada municipio español.



El partido se presenta como un choque de trenes algo fatigados y aburridos de ser ellos mismos. El Mundial en el horizonte pesa a muchos jugadores y es posible que pasen ciertas facturas a jugadores con sobrecarga de minutos, como Banega, Sarabia o N’Zonzi; Messi, Jordi Alba o un Busquets que estaba entre algodones hasta hace nada.



Esperemos que la polémica inicial que a nadie le importa y de la que no pienso hablar de paso a un partido vibrante, un partido lo más largo posible, una lucha de titanes pegándose hasta la extenuación que nos permitan por un par de horas olvidarnos de la displicencia con la que están compitiendo en Liga en las últimas jornadas y nos ofrezcan un duelo a la altura de nuestras expectativas.



Y, para los que sólo piensan en las apuestas: señores, hoy es una noche de cerveza y colegueo. Olvídense por un día de bankrolls, de ROIs, del WOTC y de las famosas y polémicas clossing odds. Disfruten del partido que para conseguir beneficios tendrán muchas más ocasiones.