Aquella invernal tarde en Mestalla: el punto de inflexión

Parecía una tarde más, una tarde en la que el Valencia partía como favorito y en la que una vez más el ambiente parecía convivir mezclado entre la lógica superioridad valencianista y la incertidumbre de una temporada de cal y arena. Pero no fue así.



El resultado del Valencia-Real Valladolid no fue el esperado para la parroquia valencianista. El conjunto vallisoletano conseguía empatar un partido (gracias a una auténtica obra de arte de falta) que se traducía en un nuevo tropiezo para los de Mestalla. Sin embargo, cuando algunos ya esperaban reacciones tensas, negativas o críticas, todo lo contrario. Unión, despedida en forma de aplausos por la entrega y esfuerzo realizado.

Un punto de inflexión que fue escrito de forma secundaria cuando nadie lo esperaba. Aquella tarde el Valencia volvió a tropezar, pero la imagen mostrada hizo convencerse a más de uno de que el proyecto tiene cosas que ofrecer. Desde entonces, mejoría, dinámica ascendente, ambiente positivo y el nivel del equipo ha sufrido una transformación que le han elevado a un nuevo estatus que hace unas semanas parecía complicado.



El Valencia conseguía remontar la eliminatoria copera contra el Sporting de Gijón y ha encadenado 3 partidos sin perder en Liga, de los cuáles 2 han sido victorias (Celta de Vigo y Villarreal). En Cuartos de Final de la Copa del Rey tras remontar y de rozar el descenso a estar a sólo 2 puntos de Europa. Sí. En una temporada negativa, pobre, en la que sólo se hablaba de tropiezos, de empates, de dinámicas malas, de jugadores que no rendían. Sí, la misma temporada que era digna de un guión de Stephen King para algunos. El Valencia está a sólo 2 puntos de competición europea tras un fin de semana muy positivo para sus intereses.

Ahora, también es cierto, una semana exigente. El Getafe visita Mestalla con una ventaja de 1-0 en Copa del Rey y el próximo fin de semana el conjunto de Marcelino deberá visitar el Camp Nou ante un Barcelona que siempre impone la ley deportiva que rige Leo Messi. Una semana diferente, de altas exigencias que, en caso de haber tropezado estos últimos partidos, podría haber sido mucho más grave.

Por un lado, la Copa. Deben remontar, pero un 1-0 es un resultado que permite soñar a Mestalla. El Getafe irá con sus armas, con su filosofía de juego, pero es una distancia mínima, similar a la superada en la anterior eliminatoria contra el Sporting de Gijón, por lo que debería traducirse en cierta confianza de poder darle la vuelta. Evidentemente, deben hacerlo, deben remontar, deben hacer frente a la desventaja, pero es un resultado que llama a la ilusión en la capital del Turia para confirmar (de sellar la remontada) su presencia en Semifinales.

Evidentemente, la visita al Camp Nou tiene otro aura. Profanar la casa de Leo Messi, sacar un resultado victorioso del estadio del Barcelona se presenta como una tarea algo complicada, pero no imposible. Es por ello que haber ganado en Balaídos y contra el Villarreal eran partidos vitales para la calma. Haber tropezado, o perdido, las dos últimas jornadas y luego visitar al Barcelona podría haberse traducido en una dinámica negativa que, ahora, se ve con otros ojos.



Las sensaciones han cambiado. 3 partidos ligueros sin perder, 2 victorias seguidas, equipos como Real Sociedad, Real Betis o Getafe dejándose puntos, Rodrigo Moreno consiguiendo goles 2 jornadas seguidas y dejando la portería a 0 ante el Villarreal. Detalles que parecen insignificantes, pero cuando se escriben dinámicas grises conseguir pasos adelantes como los citados hacen cambiar de forma total el aura, el ambiente, las sensaciones, y ahora en Mestalla respiran de una forma diferente.

Aquella tarde en la capital valenciana contra el Real Valladolid fue un punto de inflexión que pocos vieron fuera del territorio blanquinegro, pero se ha confirmado como un paso adelante en una temporada inesperada para la parroquia valencianista.


Artículo realizado por Esteban Gómez (@mirondo9)